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Mi nueva adicción :)

Pues, si, si algo me "seguis" por las redes sociales, habréis visto que tengo un nuevo vicio, una nueva "adicción" quizás la única que me hace salirme de mi espacio más austero y me convierte un poco más "normal"y "friki" a la vez.
Y si, son los fulares/rebozos o lo relacionado con el porteo.
Siendo un poco realista, no creo que este afán mio con los fulares o trozos de tela sea algo del todo nuevo, ya que mi "obsesión" por pañuelos, telas, rebozos o paliacates viene de antaño. No hay más que buscar por casa, el palestino que me trajeron de Palestina en los 90, el rebozo y paliacate mexicano de los 2000 o los paños africanos de la década de los 2010. De hecho, lo primero que compré, casi lo único que compré, para Kroko fue un fular elástico (morado, claro está)
Pero tengo que admitir, que desde que me quedé embarazada de Ruru, esto ha ido en aumento, y hará hace un año que compré dos fulares a una mama alemana. Desde entonces, han venido unos cuantos más a vivir con nosotras, aunque también se han ido otros. Y de repente, en esto de pensar sobre lo que una hace, de reflexionar sobre la acción, me doy cuenta que en esto me permito licencias que no lo hago en otras cosas.
Y pensado, he decidido que es mi "nuevo" vicio. Y os cuento porqué: Evidentemente más allá de que me encanta.

La producción de estos fulares portabebes es ética y sostenible. Algunos son tejidos a mano en condiciones de comercio justo en centroamérica y los demás (la mayoría) tejidos en la UE, en estándares éticos, la mayor parte de las veces son negocios familiares (de mamas emprendedoras mayoritariamente). Me encanta que pongan la vida en el centro. Una vida de conciliación. Una vida ética y sostenible. Una vida no deslocalizada. Una vida de economía familiar. Una vida sin grandes multinacionales.

Desde lo político, me gusta la sensación de poder romper los espacios a los que los bebes no pueden ir llevando a Ruru junto a mi a todos lados, sin tener ningún tipo de traba o barrera física o de movilidad. Me gusta romper esa visión de que las mamas tenemos que estar en algunas zonas, pero no en todas. Me encanta que pongan la vida en el centro. Una vida donde los cuidados no se esconden, sino que se llevan a lo publico. Una vida donde "cargar" a tu hija, es gozar.

Me encanta su estética, lo bonitos que son, sus coloridos. Esa reivindicación de la estética, del placer visual. Me encanta que pongan la vida en el centro. Una vida de color.

En la era del usar y tirar, de tener un "aparatito" para cada cosa, me encanta su versatilidad, que sirvan para tantas cosas, que sean polivalentes.  Sirven para llevar a  nuestros bebes, taparnos cuando hace frio, o resguardarnos d ela lluvia o del sol si es demasiado duro. Nos podemos sentar encima, usarlos de manta, de rebozo, para cambiar al bebe, para forrar el sofa o de cubrecama. También para dar masajes. Para columpiarnos. Para dar y recibir calor y amor. Para rendir tributo a las mujeres que han trasnmitido sus saberes. A las mujeres que los han tejido.  A las mujeres que los han amado. A las mujeres que los han soñado. Me encanta que pongan la vida en el centro. Una vida donde los saberes de las mujeres tienen sentido. Una vida donde se recibe sabiduría ancestral de otras mujeres. Una vida donde se recibe sabiduría ancestral en círculo junto con otras mujeres. Una vida donde se crea sabiduría ancestral y que sigue poniendo la vida en el centro.

Y me encanta el espacio de nuevas amistades y nuevos aprendizajes que he abierto. Me encanta que me haya reencontrado con amigas, que se den charlas con mamas que no conozco sobre x o y portabebes, hacer retos con una amiga de una amiga, la sororidad, el compratir de tantos saberes atesorados por años en nudos que se socializan a través de las redes, que Ruru vea a la "guru" del porteo en youtube y que empiece a saltar. Me encanta que pongan la vida en el centro. Una vida tejida por mujeres. Una vida, donde los cercas y lejos no importan, porque hay un fular tejido que nos une.

Y también me gusta aprender sola con la convicción de ser parte de una tribu "fularil". Me encantan las miradas complices cuando te encuentras con otra mama kangura o papa kanguro. Me encanta que una chica se te acerque en un hotel para preguntar que nudo llevo y practicar así alemán. Me encanta que pongan la vida en el centro. La vida que no entiende de nada que no sea AMOR. La única vida, que merece la pena ser vivida.

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