que pueden ser diferentes si queremos. Si nos reunimos. Si las exigimos y sobre todo; si juntas, si juntos, las queremos hacer realidad y si de los deseos pasamos a las acciones.
Pero, el complejo de vendedora de libros acecha. Acecha esa sensación de ir vendiendo mi verdad a puerta fría. Cansada de ser pesada, de estar siempre con lo mismo (como que no todo el mundo, absolutamente TODO EL MUNDO, esté siempre con lo mismo). Cansada de la luz cegadora de la superficie, pensando si de verdad esa superficie merece regirse con las ideas, los valores y las acciones de las cavernas... si no volverán a desvirtuar lo que somos, lo que queremos ser, lo que queremos hacer, lo que hacemos y por lo qué luchamos....
¡Pero que bien se está en las cavernas!
¿a quién le interesa la basta llanura de la superficie?
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